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ADICCIÓN A INTERNET, REDES SOCIALES Y MÓVILES


Aprende a evitar la adicción al móvil y como prevenir la dependencia de internet y redes sociales

Qué es la adicción a internet

¿Cuántas veces se ha dejado tu hijo el móvil en casa y ha vuelto rápido a buscarlo? ¿Recuerdas alguna ocasión en que se quedó sin batería o cobertura en su smartphone y se comportó como si le faltara el aire? ¿Es incapaz de estar un día sin videojuegos? Somos una sociedad hiperconectada.

Compramos, nos informamos, jugamos, vemos series, nos relacionamos gracias a la irrupción en nuestras vidas de las TIC, sin embargo, ya se han encendido las alertas por cómo el abuso de la tecnología afecta negativamente a nuestras vidas creando adicción.

Los internautas españoles destinan una media de 5 horas y 30 minutos a estar conectados desde un ordenador o tableta, mientras que el promedio que destinan a navegar en redes sociales es de 1 hora y 39 minutos, tal y como apuntan Hootsuite y We Are Social en su informe “Digital en 2019”. En el caso de los menores de edad, el índice es mayor.

Más del 85% de los niños de 10 años utilizan Internet, y a partir de los 14 años el porcentaje supera el 97%. Además, tres de cada cuatro niños con 12 años ya disponen de teléfono móvil –a partir de los 16, la penetración ya es de más del 97%.
De hecho, de los casi 2,8 millones de adolescentes de entre 12 y 17 años con acceso a Internet en España, más de 495.300 (18,2%) presenta síntomas de adicción a Internet.

A la falta de hábitos de consumo responsable hay que añadirle otras adicciones derivadas de ellos. Un 21% de los adolescentes de entre 14 y 18 años –más de 480.000 internautas- ya reconoce que utiliza Internet de forma compulsiva–; además un 6,4% reconoce haberse jugado dinero en Internet en los últimos años, lo que supone que más de 146.000 menores utilizaron la Red para apostar.

Vivimos en una época de cambios, en la que Internet, los móviles, las redes de comunicación y los videojuegos tienen un papel destacado en el proceso de socialización. La tecnología beneficia nuestro día a día, nos hace más fácil comunicarnos y el desarrollo de muchas de nuestras actividades cotidianas, pero también condicionan o influyen en nuestro comportamiento y relaciones creando nuevas dependencias que si no se tratan con educación y los debidos consejos desde el inicio muchas veces se convierten en patologías difíciles de tratar.

Nativos digitales

Se habla de que los niños y adolescentes son nativos digitales pues desde que nacen, su desarrollo y forma de entender el mundo está condicionado y muy ligado a las nuevas tecnologías, dispositivos conectados a Internet, y a las redes sociales, pero el control absoluto que tienen de las nuevas tecnologías les hace todavía más vulnerables, si cabe, en el entorno digital.

Y esto ocurre no sólo por la facilidad con la que acceden a contenidos o relaciones inapropiados, sino porque su falta de conciencia de seguridad les lleva perder el control sobre su voluntad y convertirse en tecnoadictos dependientes del móvil e Internet.

La brecha digital y la adicción al móvil

La brecha digital entre padres e hijos –muchos especialistas lo describen como “niños enganchados y padres desconectados”– nos lleva a situaciones complejas, y a veces confusas, como esta. 
Seguramente el tiempo que tu hijo pasa conectado al móvil, en las redes sociales o jugando online ha sido motivo de discusión en casa y a ti te parece excesivo mientras que para él no lo es tanto.

Pero si quieres tener certeza de que tu hijo es o no adicto a la tecnología, fíjate en su comportamiento. La frontera entre adicción y afición está en el aislamiento y el abandono de otras actividades. 
La adicción a estar conectado se manifiesta cuando el menor pierde interés y deja de practicar cosas que solía hacer (deporte, lectura, cine, quedar con amigos), baja el rendimiento escolar, descuida la alimentación, tiene estados de ánimo irritables, tristes o apáticos, trastornos del sueño y la tecnología domina sus pensamientos, sentimientos y conductas.

Hablar con ellos desde muy pequeños sobre los beneficios, pero también de los peligros y amenazas, así como promover un uso responsable de internet, móviles y redes sociales es una buena forma de prevenir los riesgos de la adicción a estas nuevas tecnologías, como también lo es establecer unas normas de uso tanto de horarios como de contenidos. 

Y no dejes de ayudarte de los sistemas de protección y monitorización de su actividad digital que están a tu alcance, con ellos te será mucho más fácil realizar con garantías esta importante labor de seguimiento que como padre debes hacer.

Consecuencias de la adicción a Internet

La adicción a Internet produce efectos similares a los que provoca la cocaína o el alcohol, provocando consecuencias negativas para los adolescentes a nivel neurológico, cognitivo y psicosocial. 
En este sentido, la adicción a Internet puede provocar déficits en las emociones, la atención ejecutiva, la toma de decisiones y el control de impulsos. 
Es el caso del exceso de uso de redes sociales en niños de 10 a 12 años, una situación que produce una atrofia en la percepción o decodificación de las señales emocionales, interfiriendo en el desarrollo de la inteligencia emocional del menor.
Además de esto puede generar aislamiento social, vacío emocional, falta de criterio personal, pérdida de intimidad y aumento de problemas como la depresión, ansiedad, insomnio, inseguridad…

¿Cómo prevenir la adicción a Internet?


1. Vigilar los dispositivos que hay en casa: no deben estar solos durante su uso, siempre deben manejarlos en entornos vigilados por adultos.

2. Instalar controles parentales: esto permite no sólo restringir algunas funciones del móvil sino poder estar al día de la actividad que tienen los menores en Internet.

3. Utilizar contraseñas seguras para los equipos: evitar que accedan a funcionalidades que pueden suponer un perjuicio para ellos es vital. Por eso los dispositivos o determinadas carpetas o cuentas deben estar protegidas con contraseñas seguras, es decir, letras, número, mayúsculas y signos.

4. Crear perfiles infantiles: en el caso de muchos dispositivos, como las consolas, se pueden crear perfiles infantiles para que los usen con total seguridad ya que cuentan con sus propios controles parentales.

5. Establecer pautas y horarios de uso: los dispositivos no pueden ocupar todo su tiempo. Lo mejor es hablar con ellos y establecer en qué momento y durante cuánto tiempo van a poder acceder a Internet.

6. Educarse y educarles en un uso responsable y libre de riesgos: lo mas importante de todo. Los padres deben educarse en los peligros de Internet para poder enseñar a sus hijos a manejar esta tecnología de la manera más responsable y segura posible.


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