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PEDERASTAS Y PEDÓFILOS: COMO EVITARLOS

Qué es la pederastia

La pederastia se define como el abuso sexual a menores. Entendiéndose aquí el concepto de “menor” como toda persona que no supere los 18 años de edad, lo que incluye a infantes, prepúberes y adolescentes. Se considera que existe este abuso cuando hay una relación de desigualdad de edad, madurez o poder significativa entre agresor y víctima y donde se da la utilización del menor como objeto sexual.

 

Es la implicación de niños o adolescentes en actividades sexuales que todavía no comprenden en su totalidad o no están preparados para asimilar, quedando condicionado su real consentimiento con plena conciencia. El abuso sexual no tiene por qué implicar contacto sexual directo, sino que hay otras formas de abuso como el exhibicionismo, exposición de menores a material pornográfico, voyerismo o comunicación sexual a través de teléfono o Internet, todas ellas igual de graves.

Pedofilia y pederastia

Es importante conocer estos conceptos, tan similares y a la vez tan diferentes. Existe un matiz importante que puede marcar la diferencia entre algo que es delito, y algo que no. La mayoría de pederastas son pedófilos, pero un pedófilo no es siempre un pederasta. En la pedofilia existe atracción o deseo por el menor, pero puede no llegar al abuso. En la pederastia, éste siempre se lleva a cabo.

 

Deseo, Atracción

Práctica sexual

Abuso

Pedofilia

Sí o no

Sí o no

Pederastia

Sí o no

 

Perfil del agresor y la víctima

 

 

1. El agresor

 

Por norma general, no tienden a presentar comportamientos extraños, siendo complicado obtener un perfil preciso. No obstante, existen algunas características significativas. Muchos tienen un bajo nivel de autoestima, y se sienten más seguros con menores. Otro porcentaje elevado, ha sufrido abusos en su etapa previa a los 18 años. También hay un porcentaje que busca doblegar a los menores, posiblemente por haber sufrido el maltrato de otros durante la infancia en su círculo cercano.

 

El pederasta tiende siempre a minimizar la importancia de los daños causados a la víctima, sin mostrar remordimiento, defendiendo incluso que la relación no es dañina o es aceptada. No obstante, hay que saber que el agresor es siempre el responsable, no importa lo que el menor haga o diga.

 

Suelen ser hombres, en su mayoría adultos entre 30 y 50 años, que utilizan la confianza, la familiaridad y el engaño como estrategias para someter a la víctima. La mayoría de los abusadores son víctimas que los menores conocen

 

 

2. La víctima

El abuso supone una interferencia en el desarrollo del menor. Constituye una experiencia traumática que genera daños muy graves, tanto físicos, como psicológicos en la víctima.

 

Es además algo que ocurre con más frecuencia de la esperada. Se estima que alrededor de un 10- 25% de la población adulta ha sufrido en algún momento de su infancia algún tipo de abuso sexual (una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños) y donde un tercio de éstas se producen entre los 8 – 12 años.

 

Los abusos a menores se dan en todas las clases sociales, ambientes culturales o razas, y en todos los ámbitos sociales. Es muy común que ocurran con una persona del entorno del menor (familiares o conocidos).

 

Los niños con mayor riesgo de ser objeto de abusos son aquellos que presentan una capacidad reducida para resistirse o para identificar lo que está ocurriendo, como puede ser el caso de niños que todavía no hablan o llevan implícita alguna discapacidad. También aquellos que forman parte de familias desestructuradas, y los que son víctimas de malos tratos.

 

 

 

Cómo prevenir estos contactos

 

 

La tendencia generalizada induce a pensar que este tipo de situaciones se dan en entornos ajenos, donde el agresor es alguien extraño, desconocido. Pero no es así. Realmente son las personas que tienen algún tipo de contacto con los menores, las proclives a este tipo de comportamiento.

 

Es por ello que es importante observar con atención a los menores para poder detectar cualquier cambio de actitud y así evitar o prevenir posibles abusos. La comunicación fluida con ellos es vital para establecer un vínculo de confianza en el que el menor pueda hablar libremente. No se trata de ser alarmista, sino de prevenir situaciones que pueden dejar enormes secuelas, aprendiendo a escuchar e interpretar los mensajes que transmiten los menores.

 

Situaciones como cambios extremos de comportamiento, expresión o conocimiento de algunos aspectos relacionados con la actividad sexual, miedo a una persona específica, retraimiento social, rechazo con mucha energía de ir a la escuela, agresividad poco común, autolesiones o accidentes frecuentes, ropa interior en mal estado o retrocesos del comportamiento como chuparse nuevamente el dedo, son algunos indicios de la existencia de abuso.

 

Destacar también la necesidad de enseñar a los menores a diferenciar lo que está bien de lo que no lo está. Pautas que ayuden a identificar por ejemplo, a diferenciar un regalo de un soborno, a saber cuándo alguien se excede en el contacto físico o a no guardar secretos que le hagan sentir mal.

Pederastas y secuestros en internet

La red es un peligroso nuevo medio en el que los pedófilos y pederastas se desarrollan y actúan. Cada vez que alguien visualiza contenido de carácter pornográfico vinculado a menores, favorece el secuestro, explotación o muerte de cientos de miles de niñas y niños en el mundo.

 

Con la opción de la red, los pedófilos han visto multiplicarse sus opciones: Redes sociales, comunidades, portales y numerosos medios les permiten intercambiar y compartir contenidos y experiencias. Desde información sobre cómo engañar a los padres de un niño, a evitar ser descubiertos y a intercambiar de pornografía.

 

La relación virtual puede además no sólo darse entre agresores, sino también entre agresor y víctima. Los menores de edad son habituales en Internet y en sus redes, haciéndolos una presa fácil para los ciberacosadores, quienes en muchas ocasiones suplantan su identidad para establecer contacto con los menores.

 

No es nada extraño escuchar noticias relacionadas con pederastas que captaron a sus víctimas a través de las redes sociales o foros, que tras establecer una relación de confianza pedían fotografías a los menores y luego les chantajeaban con ellas, o casos en los que ambos llegaban a citarse para un encuentro presencial, acabado en abuso o incluso secuestro.

 

Es vital denunciar en caso de descubrir alguno de estos lugares virtuales. Tanto a la Policía Nacional como a la Guardia Civil, quienes disponen de procedimientos específicos para ello.

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Pederastas por Internet
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Aprende como evitar y protegerte de los peligros de los pederastas y pedófilos en Internet. Previene abusos sexuales a menores.
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Gaptain
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