Video sexual robado. Si compartes, destruyes

Video sexual robado. Si compartes, destruyes

Video sexual robado. Ojo con compartirlo.

Cuando ocurre un caso como el de la trabajadora de Iveco que se suicidó por la difusión sin consentimiento de un video sexual robado, a todos/as se nos viene a la cabeza “se podía haber evitado” … y es entonces, cuando aquellos/as que nos dedicamos a las emergencias y a las redes sociales pensamos que la sociedad va a cambiar, que este hecho terrible puede llegar a generar conciencia colectiva, que tal vez se haya activado el interruptor en la mente de la vecindad que provoque reflexión antes de compartir un contenido privado sin contar con el consentimiento de las personas que aparecen en la grabación .

Pasan unos días, la vida vuelve a la normalidad, la prensa se olvida del rostro de la chica, abres las Redes Sociales y encuentras colgado el video de una persona realizando aspavientos en plena calle y sin saber el motivo real de dicha situación, comienzan los rumores por parte de quienes sin conocerlo, le juzgan, le insultan y comienzan a escupir argumentos de lastima y pena haciendo hincapié en “no sé cómo una persona puede llegar a eso”; es entonces, cuando te das cuenta que aún queda mucho recorrido para concienciar.

Puede que estemos equivocados defendiendo la libertad absoluta en internet y redes sociales, y creyendo que todo lo que ocurre en ellas no tiene repercusión en la vida real.

Muchas acciones en el ámbito digital ya están tipificadas como un delito, y otras más lo estarán pronto por el daño que pueden llegar a ocasionar en terceras personas.

Reenviar un video intimo puede destruir la vida de una persona

Y es que no todo vale en Redes Sociales, NADIE nos da derecho a difundir imágenes o vídeos que vulneren la imagen y la intimidad de una persona, sea de esa persona practicando sexo, de borrachera con los amigos o bailando un tango encima de una farola.

NADIE tiene derecho a destruir la vida de una persona solamente por obtener unos cuantos likes o echar unas risas con los amigos y amigas. La sociedad parece no ser consciente de que con un ‘reenviar’ se puede destruir la vida de alguien, un ‘alguien’ que tiene familia, tiene amistades, tiene un trabajo y unas responsabilidades.

No siempre contamos en nuestro trabajo o en nuestro club de ocio que tenemos una enfermedad mental o que tipo de sexo nos gusta, ni mucho menos con quien nos acostamos o con quien los levantamos, y es ahí en ese punto en el que se destruye la vida de una persona, de una familia.

Es en esa fina línea en la que se puede inducir al suicidio de una persona. Y si, eres cómplice, eres cómplice por no denunciar, por no alzar la voz, por no solicitar la retirada del contenido, porque en la mayoría de los casos todo se hubiera parado si alguien hubiera levantado la mano, pero es más ‘popular’ reírse de los temas ajenos, es más fácil difundir un vídeo de alguien que no conocemos (o si), porque total “que no lo hubiera hecho”, pero no nos damos cuenta que si esto mismo le hubiera ocurrido a tu padre, a tu madre, a tu hermana, a tus hijos, a tu mejor amigo… estarías poniendo el grito en el cielo.

Compartir un contenido privado sin consentimiento es un delito

Entrando en temas legislativos, cabe recordar que la difusión de material que vulnera la imagen y la intimidad de una persona es un delito, entre los posibles delitos estarían: el delito de injurias y calumnias con agravante de publicidad y si esa persona pertenece a algún colectivo de riesgo se podría considerar delito de incitación al odio.

En función a las consecuencias se podrían añadir otros delitos. Estos delitos afectan tanto a quienes comparten el contenido, difunden, como quienes comentan de forma soez el contenido publicado.

Conciencia social colectiva. No destruyas, denuncia.

Debemos crear conciencia colectiva, conciencia que denuncie publicaciones con contenido sensible, conciencia para ser capaces de parar las cadenas, conciencia de razonamiento y capacidad para utilizar la lógica “Si no quiero que me lo hagan, yo no debo hacerlo”.

Si te llega un caso similar, si te llega un vídeo, si te llega una imagen, NO COMPARTAS Y DENUNCIA el hecho.

Estos valores se deben inculcar a nuestros menores. Es necesario enseñarles que si conocen vídeos, imágenes o casos de bullying, Deben hablar con una persona adulta sobre ello, sea el profesor, el padre o el educador del centro. Y lo más importante: No difundir las imágenes en ningún caso.

Está en nuestras manos la posibilidad de construir una sociedad mejor, más ética y solidaria con los vulnerables. Pero para lograrlo, es necesario rechazar todo aquello que ahonde en las miserias de las personas, y poner en valor solo aquello que suma, que construye dejando a un lado lo que destruye.

Artículo publicado por VOST Euskadi.

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