Los grupos de WhatsApp son muy habituales también entre profesores y familias de menores

Sin duda esta herramienta resulta de gran ayuda en muchas facetas del día a día. Permite generar alertas inmediatas dentro del equipo docente y mejorar su coordinación y sensación de cercanía. Igualmente, pueden agilizar la comunicación con las familias y entre padres y permite la resolución de dudas en la organización de actividades, horarios, necesidades de material, reuniones de padres y otros eventos escolares.

¿Problema o solución?

Esta herramienta está claro que nos soluciona la vida en muchos aspectos pero  también conlleva algunos problemas. El hecho de que se trate de grupos privados, cuyo contenido “teóricamente” no puede salir de allí, puede generar una falsa sensación de privacidad y seguridad. Ya se han dado casos en los que ha habido menciones inapropiadas e incluso despectivas de alumnos, padres, madres y profesores.

Por ejemplo algunos padres cuando comparten fotos, quizás no sean del todo conscientes de que aunque se trate de eventos, festivales y otras actividades escolares, no participan solo sus hijos. Puede que algunas familias no estén de acuerdo en que otras personas tengan o compartan fotos de sus hijos. Tampoco es de ayuda cuando se desvían de su propósito, con mensajes vacíos, así como rumores, cotilleos, o noticias polémicas, sin aplicación en la realidad educativa del centro no ayudan y suponen pérdidas de tiempo y energías para otros miembros del grupo.

Lo que comentamos con otra persona por WhatsApp es igual de privado que si lo comentamos cara a cara o por teléfono. Sin embargo, el problema en el uso de esta aplicación es doble: por un lado surgen dudas cuando participan en un grupo decenas de persona, pues la duda recae en si sigue siendo igual de privada su conversación de WhatsApp,  y por otro, si lo escrito en WhatsApp escrito queda no es muy difícil que pueda acabar llegando a otras personas con las que no se contaba inicialmente.

Recomendaciones para grupos de WhatsApp

  1. Utilizar los grupos de WhatsApp con un propósito educativo, sin desviarse de su objetivo y sin sustituir a los medios habituales para comunicaciones oficiales.
  2. Siempre con el máximo respeto y responsabilidad (palabras mágicas como por favor y gracias nunca están de más).
  3. Si alguien decide abandonar el grupo no pasa nada.
  4. En Internet es fácil caer en malentendidos por falta de información contextual o de lenguaje no verbal, así que mejor sin bromas, ironías, ni dobles sentidos.
  5. Evitar las respuestas en caliente o sin información contrastada (¿no podemos esperar unas horas?). Cuando hay un conflicto personal con un menor, su familia o un profesor, se debe tratar en persona con los implicados (quejarse por WhatsApp sin una reflexión previa puede agravar el problema, generar mal ambiente, desconfianza y propiciar una reacción en cadena que derive en nuevos conflictos).

> Cómo preservar la privacidad de la famila

Fuente: Blog IS4K

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