Jessica Ortega Barón, experta en prevención y protección frente al bullying y ciberbullying

Jessica Ortega Barón, experta en prevención y protección frente al bullying y ciberbullying

Perfil de Jessica Ortega Barón, experta en prevención y protección frente al bullying y ciberbullying

Jessica Ortega Barón es investigadora y docente en el Departamento de Psicología Social de la Universitat de València (España).  Es autora y coautora de diversos artículos nacionales e internacionales en revistas de impacto y da ponencias en diferentes congresos a nivel nacional e internacional.

En materia de acoso escolar y ciberbullying, es miembro de dos equipos de investigación (Lisis y Ciberpsicología) y colabora con el equipo de profesionales de la delegación valenciana de AEPAE (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar) realizando tareas a favor de la prevención y concienciación del acoso escolar y cyberbullying con padres, profesores y adolescentes.

Además, ha sido galardonada con el premio Alumni Plus 2017 en los Premios Universitat-Societat del Consell Social cuyo objetivo es poner en valor proyectos que conectan la labor de la universidad con la sociedad. Sus investigaciones se centran principalmente en la violencia en la adolescencia, y en concreto, en el análisis de los factores de riesgo y protección del cyberbullying, así como en su prevención. Su doctorado e investigación se ha basado en la creación del programa [email protected], un programa pionero elaborado para la prevención del acoso escolar y ciberbullyng en la adolescencia. Su implementación en diversos institutos ha obtenido muy buenos resultados disminuyendo y erradicando el acoso, tanto en los centros educativos como a través de las tecnologías.

Entrevista a Jessica Ortega Barón

El aumento de la prevalencia y la gravedad de los casos ciberbullying justificó la elaboración e implementación del programa [email protected], junto a las profesoras Sofía Buelga y María Jesús Cava. El objetivo principal del programa [email protected] es prevenir y reducir el ciberbullying en los adolescentes. En concreto, este programa consta de 10 sesiones que se distribuyen en tres módulos: información, sensibilización e implicación.

Respecto, al primer módulo consta de 4 sesiones y su objetivo es informar a los adolescentes sobre el ciberbullying. De esta forma,  a través de explicaciones, juegos o dinámicas los adolescentes pueden detectar mejor si están siendo víctimas de ciberacoso, o si están haciendo ciberbullying siendo conscientes de que eso no está bien. En relación al segundo módulo, este cuenta con 2 sesiones y trata de concienciar a los alumnos sobre la gravedad del ciberbullying. En concreto se conciencia al alumando sobre las consecuencias psicológicas que tiene el ciberacoso para la víctima, las consecuencias penales de los ciberagresores, y el importante papel de los observadores en la prevención y detención del ciberacoso. Por último, el tercer módulo consta de 4 sesiones y trata de implicar a los adolescentes para que tengan un papel activo en el ciberbullying, ya que es un problema que les atañe.

Tras la implementación del programa en 5 institutos con una muestra aproximada de 800 adolescentes, los resultados muestran que el programa [email protected] tiene efectos positivos para disminuir el ciberbullying, tanto en cibervictimización como en ciberagresión. Por otro lado, el programa también sirve para mejorar la autoestima, empatía y para aumentar las conductas de ayuda entre los compañeros.

  • ¿Cómo han afectado las nuevas tecnologías e Internet al acoso escolar?

Las tecnologías proporcionan grandes ventajas a millones de individuos en todo el mundo, especialmente a los adolescentes, que han encontrado una nueva manera de aprender, interactuar y comunicarse a través de las tecnologías. Sin embargo, a pesar de estas ventajas, la aparición y el mayor uso diario de las tecnologías también ha permitido la aparición de nuevas formas de violencia digital, como es el ciberbullying.

El avance tecnológico ha posibilitado que un menor que es acosado en el instituto por sus compañeros llegue a casa y continúe recibiendo burlas, humillaciones y amenazas a través del móvil, internet, de las redes sociales. De esta forma, el acoso escolar se perpetúa y se agrava a través de las tecnologías, con los efectos perniciosos que eso conlleva. De hecho, es muy frecuente que los implicados en el acoso escolar también se encuentren implicados en el ciberbullying. En concreto, el menor que es acosado en la escuela suele ser también acosado a través de las tecnologías por parte de sus compañeros. Del mismo modo, el acosador suele acosar a su víctima en la escuela, y también a través de las tecnologías.

Otro efecto en auge derivado del uso diario de Internet por parte de los menores, es que cada vez es más frecuente el doble rol. Este término hace alusión a víctimas de acoso escolar que agreden a sus acosadores a través de Internet, y a agresores en el entorno escolar que son cibervictimizados a través de Internet. Este fenómeno es cada vez más frecuente entre nuestros menores.

  • ¿Qué diferencia hay entre el acoso escolar en el aula y el que se produce en Internet?

El ciberbullying generalmente es una continuidad del acoso escolar a través de las tecnologías, se trata de un viejo problema, el acoso escolar a través de un nuevo envase, las tecnologías. Sin embargo, el acoso que se produce a través de las tecnologías tiene unas características propias que hacen que este tipo de violencia virtual sea especialmente dañina.

Mientras que el acoso escolar es cara a cara, en Internet muchas veces no se sabe exactamente quien la persona que está al otro lado de la pantalla. Así, el anonimato en Internet y la utilización de nicks o pseudónimos falsos, aumenta la violencia en el agresor y la indefensión de la víctima al no saber quién o quiénes son sus agresores. Por otra parte, en el acoso escolar presencial la humillación se limita a las personas que están presentes en ese momento, sin embargo, en el ciberbullying la rápida difusión hace que la ciberagresión, sobre todo en las redes sociales, llegue a cientos de personas en cuestión de minutos. Por último, en el acoso escolar cuando el menor victimizado llega a casa descansa de su sufrimiento, por el contrario en el mundo virtual no hay descanso para la víctima puesto que las agresiones pueden ser (re)enviadas y reproducidas a cualquier hora y en cualquier espacio virtual (WhatsApp, redes sociales, SMS, llamadas…).

A pesar de estas diferencias, en la mayoría de las ocasiones se produce una continuidad entre el acoso escolar y el ciberacoso. Por lo tanto, en estos casos estamos ante menores que son acosados sin descanso las 24 horas, ante multitud de personas (de forma presencial y virtual), y en muchas ocasiones sin saber quiénes le agreden a través de las pantallas. Esta situación lleva a la víctima a una situación de vulnerabilidad y daño muy severo.

  • ¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

Los factores de riesgo personales o contextuales incrementan la probabilidad de aparición del acoso. En este sentido, existen ciertas variables a nivel individual, escolar, grupo de iguales, familiar y social que propician el acoso. A nivel individual, los adolescentes con baja autoestima, dificultades en las relaciones interpersonales, y ansiedad social, son un blanco más fácil de acoso tradicional y cibernético.  A su vez, por parte de los agresores, la desconexión moral y la falta de empatía son variables que se han asociado a una mayor probabilidad de acoso.

A nivel escolar y familiar, estudios realizados por nuestro equipo de investigación han demostrado que las escuelas y familias donde hay un peor clima, tienen más víctimas y agresores, tanto de acoso escolar como de ciberbullying. Por un lado, las escuelas con baja implicación en las tareas, percepción negativa de ayuda por parte del profesor, y  falta de sentimiento de afiliación con sus compañeros son las que están más expuestas al acoso. Por otro lado, las familias que tienen más conflictos, y menos cohesión entre sus miembros son las más expuestas al acoso.

Respecto a las relaciones de los menores con sus iguales, el refuerzo y apoyo hacia el agresor, o la presión de los compañeros para involucrarse en intimidar a la víctima, son dos de los factores más asociados al acoso. Por último, a nivel social influye mucho la tolerancia hacia conductas violentas, las leyes, y el nivel de concienciación que se tiene respecto a este tipo de problemáticas.

  • ¿Cuáles son las medidas de protección y prevención más efectivas?

Por un lado, una de las medidas más efectivas de prevención y protección ante el acoso es realización de programas, talleres, o intervenciones específicas en el centro educativo. Tal como se estructura el programa [email protected], considero que los tres pilares básicos para una buena prevención y protección son: la información, la sensibilización, y la implicación. Respecto a la información, permite a los menores identificar si están involucrados en el acoso (como víctimas, agresores, u observadores). La sensibilización permite a los menores entender la gravedad y el daño ocasionado con el acoso, ya sea cibernético o escolar. Y por último, y no menos importante, la implicación es esencial que los propios menores se impliquen a la hora de apoyar a las víctimas y no tolerar el acoso por parte de sus compañeros.

Por otra parte, es necesario que tanto en el centro escolar, como en las familias, no se tolere ninguna conducta agresiva desde que son pequeños. Se trata de hacer entender a los menores que las conductas violentas no son aceptadas, y no se permiten. Esta acción debe complementarse con la promoción de la convivencia pacífica y la resolución positiva de los conflictos. Por último, otro aspecto fundamental en este sentido es la necesidad de normativas concretas y protocolos de actuación concretos en los centros escolares. De esta forma, se especifica los pasos que tiene que dar la escuela cuando se detecta un caso de acoso escolar o ciberbullying entre sus alumnos. Los profesores deben dar a conocer a las familias esta normativa, y estos protocolos de actuación.

  • Una vez se produce el acoso, ¿qué medidas se deben tomar con los acosadores?¿Y con las víctimas?

Por una parte, con los acosadores lo más importante es detener su comportamiento intimidatorio de inmediato. A su vez, el menor debe entender la gravedad de su conducta y asumir la responsabilidad de lo que ha hecho. El acosador tiene que entender que es responsable de sus actos, y que estos ocasionan daños en la víctima. Un aspecto importante en esta cuestión, es que no se debe sancionar únicamente, sino que es imprescindible una reeducación del menor hacia comportamientos positivos y no violentos con sus compañeros. Por último, es importante hacer un seguimiento para comprobar, por un lado, si se ha repetido la conducta de acoso a la víctima, y por otro lado, para comprobar si ha habido un cambio en el comportamiento de este menor hacia conductas más positivas.

Por lo que respecta a la víctima, ésta tiende a esconder lo que ha sucedido por miedo a las represalias. En este sentido, es muy importante dar apoyo a la víctima y protegerla para que pueda contar lo sucedido en confianza. En el caso del ciberbullying, también es recomendable aportar las evidencias electrónicas del acoso para poder entender cómo se han producido los hechos. Es primordial que el centro educativo ponga en marcha de inmediato las medidas oportunas, y siga el protocolo de actuación específico para este tipo de casos. El menor acosado ha sufrido daños físicos, psicológicos y sociales. Por tanto considero muy importante evaluar el daño ocasionado y hacer un seguimiento para comprobar que el acoso no se vuelve a repetir. A su vez, es importante comprobar el estado de la víctima reparando el daño ocasionado. En este último aspecto, puede que la situación requiera derivar a personal especializado en el tratamiento e intervención psicológica en casos de acoso escolar y ciberbullying.

  • ¿Qué papel tienen los profesores y centros en la lucha contra el acoso escolar y ciberbullying?

En la mayoría de ocasiones, cuando un alumno es intimidado (presencial y/o virtualmente), lo es por los propios compañeros de clase. Además, muchos de los alumnos de la clase son observadores de lo que está sucediendo. Por tanto, el papel del centro escolar y sus profesores es clave a la hora de velar por el bienestar del menor, y de prevenir e intervenir ante las problemáticas del acoso escolar y cibernético. Sobre todo en los casos de ciberbullying, aunque algunos profesores piensen que no les compete porque no se produce en el aula, sí que les compete porque afecta a sus alumnos.

En este sentido, considero que el papel del profesorado y del centro educativo se puede resumir en tres acciones: prevención, detección e intervención. En cuanto a la prevención, es esencial que los profesores actúen como barreras ante el acoso. Los alumnos deben entender que en el centro educativo no se permite la violencia ni la intimidación. El profesorado y personal laboral del centro, también es clave en la detección de los casos, ellos son los que más tiempo pasan con el alumnado por tanto su papel es esencial a la hora de impedir que el acoso se prolongue y se agrave en el tiempo. Una recomendación que les hago a los profesores es evitar la escalada de la violencia, es decir cortar el acoso desde la raíz no tolerando ninguna falta de respeto, mote o broma ofensiva en sus alumnos, ya que el alumnado puede confundir la intimidación con las bromas inofensivas. Por último, cuando se detecta un caso de acoso escolar y/o cibernético es esencial que el centro educativo ponga en marcha su protocolo de actuación en este tipo de casos, y tome las medidas oportunas para detener de inmediato el acoso. A su vez, el centro debe focalizarse en reparar el daño ocasionado, velar para que no se repita este tipo de intimidación, y prevenir la aparición de nuevos casos.

  • ¿Qué papel tienen las familias en la lucha contra el acoso escolar y ciberbullying?

Las familias también tienen un papel clave en la prevención y detección del acoso. De hecho, es imprescindible que los familiares estén informados y concienciados de la gravedad de la intimidación escolar o cibernética, ya que sus hijos-as pueden verse involucrados como víctimas, agresores u observadores. En este aspecto, considero que las familias deberían tener más recursos para saber cómo prevenir y  lidiar ante este tipo de situaciones desde casa.

Además, algunos padres se sienten inseguros porque no dominan las aplicaciones del smartphone, las redes sociales, y los entornos online que manejan sus hijos. Muchos progenitores sienten que no saber manejar las tecnologías les imposibilita a la hora de ayudar a sus hijos. Obviamente los adolescentes siempre van a ir un paso por delante en cómo utilizar las tecnologías, pero eso no se trata de eso. Se trata de educar en valores a los menores. Inculcarles desde bien pequeños que lo que no se hace en la vida real tampoco se hace en el mundo virtual (no se insulta, no se amenaza, no se habla con extraños…). La educación en valores y la promoción de la convivencia pacífica, va permitir a los hijos tener relaciones positivas, y va prevenir la aparición de conflictos que puedan perjudicar su bienestar.

Y, por último en la temática del ciberbullying, es importante educar en el uso adecuado de las tecnologías, pero también fomentar la supervisión parental en el entorno online. No se trata de darles el móvil o el portátil y esperar a que los utilicen correctamente, sino supervisarles desde los primeros pasos para que hagan un buen uso de los dispositivos electrónicos.

  • ¿Es suficiente la regulación legal actual sobre acoso escolar y ciberbullying?

Por una parte, hay que valorar que las leyes actuales tienen más en cuenta este tipo de problemáticas en comparación antaño, donde el acoso escolar estaba normalizado y era “cosas de niños”. Hay que tener en cuenta que la legislación actual se debe en gran parte a una mayor concienciación social en torno a estas problemáticas. Hemos avanzado en cuanto a la consideración del acoso (escolar o cibernético) como algo perjudicial que afecta al bienestar de los menores.

Sin embargo, aún queda mucho por andar, y es cierto que los casos actuales de acoso escolar, que tienen cada vez más su continuidad a través de las tecnologías, necesitan de leyes más adaptadas a las situaciones de intimidación que más se producen hoy en día. A su vez, considero que un aspecto a mejorar respecto a las leyes actuales, es la reparación real del daño ocasionado. En la mayoría de ocasiones, la medida impuesta al menor agresor es mucho más punitiva que reeducadora. De esta forma, el menor que acosa no rectifica su conducta, ni aprende a comportarse de forma no violenta y positiva con los demás. Esta medida únicamente punitiva propicia en muchas ocasiones que el menor culpabilice a la víctima, y continúe acosando a otros compañeros.

¿Se puede erradicar el acoso escolar y ciberbullying?

Los diferentes programas, talleres, charlas y demás actuaciones llevadas a cabo por diferentes agentes sociales se realizan con la pretensión de prevenir y reducir la aparición del acoso escolar y cibernético. De hecho, muchas actuaciones validadas, como el programa [email protected] antes mencionado, han comprobado el estado de estos problemas antes y después de la actuación concreta, y han obtenido en sus resultados una reducción en el acoso escolar y ciberbullying. De este modo, podemos afirmar que los diferentes esfuerzos realizados por muchas personas, a nivel nacional e internacional, hacen mella en la lucha contra el acoso.

Hay que reconocer que, quizás porque hay una mayor concienciación, hoy en día salen más a la luz casos de acoso y ciberacoso. A pesar de esto, hay algunos casos que todavía cuestan de detectar, por la llamada “ley del silencio”. La víctima y los observadores por miedo a represalias por parte de los acosadores no informan que se está produciendo una situación de acoso.  En este aspecto considero que el problema del acoso continúa estando muy arraigado en la sociedad, por tanto su erradicación debe ser progresiva a través de la prevención (evitar su aparición) y a través de la intervención (detener y asegurar que no se repitan las situaciones de acoso detectadas). En esta importante labor, es necesario contar con la colaboración e implicación de todos (centros educativos, familias, menores, agentes sociales, leyes…).

¿Cuál es tu opinión sobre el proyecto Segureskola?

El proyecto Segureskola hace una grandísima labor ya que la educación en el uso positivo y la promoción de la ciberseguridad es la base de la prevención y de la convivencia positiva de los menores en los entornos online. Su actuación, con expertos en la materia, considera a todos los agentes educativos para proteger al menor en el entorno digital: centro educativo, familias, alumnos. Esta forma de proceder es realmente efectiva, ya que se refuerzan los aprendizajes y conocimientos adquiridos con el proyecto en los diferentes entornos en los que se relaciona el menor. Un aspecto muy positivo del proyecto es la forma de llevarlo a cabo. Los profesionales de este proyecto no alarman a los alumnos si no que conciencian a los menores sobre la importancia de estar protegidos en Internet, las redes sociales o el móvil.

Tanto la evaluación del estado de las problemáticas en el centro, como los diferentes talleres o asesoramiento se enmarcan en un entorno lúdico, donde la voz del menor es algo muy importante para conocer la realidad de sus necesidades. Considero esencial la labor preventiva que hace Segureskola con actuaciones tan interesantes como “Control dispositivos 1×1 y Filtro de red” que protege los dispositivos  del centro educativo contra el contenido inadecuado y malicioso que puede perjudicar la navegación segura en Internet de los menores. Recomiendo a los lectores visitar su web para ver su labor, ya que me ha resultado muy interesante y necesaria.

 

Investigaciones y artículos de Jessica Ortega Barón

Grupo Lisis: equipo nacional e internacional en relación a convivencia y prevención de violencia.

https://lisis.blogs.uv.es

Grupo Ciberpsicología de la Unir: análisis, investigación de los riesgos en Internet.

http://gruposinvestigacion.unir.net/ciberpsicologia/publicaciones/

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