Una situación que podemos estar pasando sin saberlo y que es nuestra responsabilidad evitar

 La intención como padres de dar todo lo posible a nuestros hijos, puede en ocasiones ser un problema y hacer de ellos personas mimadas, de difícil trato, o lo que comúnmente se denomina como hijos consentidos.

“Mamá quiero que me compres ese juguete”; “Papá, hoy no quiero ir al colegio”; “Hoy no quiero comer eso” “Hoy no quiero hacer la tarea”. Seguro que, si eres padre o madre este tipo de frases no te son del todo ajenas. En ocasiones las peticiones de nuestros hijos pueden resultar un tanto exasperantes o complicadas de satisfacer. No obstante, seguro que muchas veces, por no iniciar una discusión, o por satisfacer las necesidades de nuestro hijo habremos caído en “la trampa” y les habremos hecho caso.

No obstante, hay que tener en cuenta que, al igual que a nosotros no nos dan más días libres en el trabajo por pedirlos o no nos adelantan la cola en el banco porque “no queremos esperar” no debemos complacer todas las peticiones de nuestros hijos. Parece una tontería pero acceder a todas las peticiones de nuestros hijos, aunque sean cosas insignificantes, tiene más importancia en su desarrollo de lo que en un primer momento pudiésemos pensar.  Estos niños pueden llegar a ser muy complicados de tratar, pues se convierten en el centro del universo familiar, reclamando la atención de sus padres al 100% independientemente de lo que esto pueda conllevar.

Los hijos consentidos no nacen, se hacen

Realmente son los padres o personas al cuidado de los niños los que van permitiendo y fomentando esta manera de actuar de los pequeños. Es posible que haya niños que sean más demandantes o solicitos pero los padres llevan una parte importante de responsabilidad en este asunto. Aquí te dejamos algunas pautas que se ha demostrado como típicas en el comportamiento de un niño mimado.

  1. Piden constantemente atención, de sus padres o de cualquier persona que esté cerca.
  2. Llora muy a menudo. Con llantos desproporcionados.
  3. Cuesta mucho contentarlo. A pesar de cumplir sus peticiones, nunca parece estar contento.
  4. En ocasiones, le cuesta sentir culpa o remordimiento por sus actos, culpando en muchas ocasiones a otros, o esperando que les resuelvan el problema
  5. Asimismo, desarrollan nulos o escasos recursos para poder resolver problemas o afrontar experiencias negativas.
  6. No tolera un “no” por respuesta o una prohibición. Y en ocasiones, a pesar de haber comenzado con un no, acabas accediendo a sus deseos.
  7. Suele hablar en tono quejumbrosos, en vez de hablar normal.

Pautas ante las pataletas, mimos y demás

Está claro que la mayoría de cosas en esta vida tienen solución, y esta es (mayoritariamente) una de ellas. Por supuesto,  en estos casos se recomienda también consultar con un especialista que nos de pautas a seguir, según cada caso. Nosotros podemos darte algunas de ellas para mejorar esta situación.

  1. No gritar ni amenazar a nuestro hijo.
  2. No permitirle saltarse las normas que hayamos puesto en casa.
  3. No permitir malos modos o faltas de respeto en casa.
  4. Evitar darle siempre todo lo que pide: regalos, golosinas, caprichos en general.Hay que aprender a decir NO.
  5. Hacerle saber que estamos enfadados con su comportamiento, no con ellos y que hay que hablar del tema.
  6. Debemos mantenernos serenos para poder razonar y actuar correctamente con ellos.
  7. Siempre que no cumpla las normas, o haga algo mal deberá recibir una sanción y siempre pedir perdón.
  8. No acostumbrarnos a organizar nuestra vida familiar siempre en función de lo que nuestro hijo quiera.
  9. Aplaudir sus esfuerzos cuando haya hecho las cosas bien. El refuerzo de lo positivo es muy importante. 

 

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