El Sharenting. Mucho más que un like

Riesgos del sharenting

Sharenting: compartir en redes sociales imágenes e información de los hijos e hijas.

Cuando vemos a nuestros hijos e hijas con esas caritas tan monas, no nos podemos resistir e inmediatamente cogemos el teléfono móvil y les hacemos la foto correspondiente.

Lo siguiente que solemos hacer, es publicarla en nuestras redes sociales para que todo el mundo vea lo guapo o guapa que ha salido, cómo está creciendo, cómo da sus primeros pasos… Pero, ¿qué puede suponer para nuestros niños y niñas este simple hecho tan cotidiano y tan habitual de compartir su foto en las redes sociales?

Autora: Laura San Miguel

Riesgos del sharenting

Esta acción compulsiva de compartir las fotos de los pequeños y pequeñas en las redes sociales (WhatsApp, Facebook, Instagram, Tik Tok…) por parte de sus progenitores se llama Sharenting. Dicho anglicismo, combina la palabra “share” (compartir) y “parenting” (criar hijos) y se está convirtiendo en un grave problema para nuestros hijos e hijas.

Los expone a la suplantación de identidad, el ciberacoso, el abuso infantil, chantaje sexual, incluso al grooming (adultos que usan las imágenes de los y las menores para hacerse pasar por ellos y así entablar relaciones con otros menores).

Algunos datos sobre el Sharenting

La práctica del Sharenting se extendió de forma bastante preocupante durante el confinamiento. Según un estudio de Comscore, si comparamos el uso de las redes sociales durante el confinamiento, éste creció un 55% en comparación con el año anterior. Los datos hablan por sí solos:

Según un estudio de la Universidad de San Francisco y  Michigan:

El 56% de los padres suben fotos de sus hijos que podrían resultarles vergonzosas,

El 51% proporciona datos con los que se les puede geolocalizar,

Un 27% cuelga fotos inapropiadas.

Universidad de San Francisco y Michigan

Otro estudio de Reino Unido realizado por Nominet nos comenta que:

Los padres publican una media de 300 imágenes de sus hijos e hijas cada año:

Casi 1.500 fotos antes del quinto cumpleaños,

13.000 vídeos o fotos antes de que cumplan los trece años

Nominet

La empresa de seguridad informática AVG nos apunta un dato impactante

El 81% de bebés están en internet antes de cumplir los seis meses.

AVG

Save The Children alertó de que existe un gran riesgo de que niños y niñas puedan sufrir violencia online debido a su sobreexposición durante el confinamiento.

Esta misma organización realiza un estudio llamado “Violencia Viral” en el que tratan de analizar la violencia contra la infancia y la adolescencia en el entorno digital y revela un dato estremecedor:

El 75% de las y los jóvenes entrevistados ha sufrido violencia en la red durante su infancia.

Save the Children

Campaña «Diez razones para el sharenting responsable»

Conscientes de este problema, la organización Pantallas Amigas junto con la Agencia Española de Protección de Datos han editado una guía que nos lleva a hacer varias reflexiones sobre cómo los padres y madres tenemos que ser más conscientes del mundo digital que nos rodea y de  los riesgos de compartir información sobre nuestros hijos e hijas en él.

A continuación vamos a desgranar los consejos que se nos brindan en esta guía titulada “Diez razones para el sharenting responsable”.

Cuidar la imagen y la intimidad. Los menores de edad tienen derechos que deben ser protegidos de forma especial.

Los padres y madres debemos cuidar de forma escrupulosa la imagen e intimidad de nuestros hijos e hijas. No se nos ocurre cambiarnos de ropa con la persiana subida y la luz encendida, ¿verdad?

Pues por la misma razón debemos de cuidar de la imagen de nuestros pequeños y pequeñas. Por ejemplo, podemos hacerles fotos de espaldas o teniendo cuidado de no enfocar su cara o algún rasgo distintivo que los haga reconocibles.

Riesgos del sharenting
Imagen Pixbay

Cero beneficio para nuestros hijos e hijas. Aunque puede que tampoco le afecte negativamente, el saldo raramente será positivo.

Efectivamente, las personas menores no ganan nada con la publicación, pero las empresas que están detrás de las redes sociales sí y nos incitan continuamente a que compartamos lo que pensamos, nuestras imágenes, vídeos… Y ¿por qué lo hacen?

Pues porque ganan muchísimo dinero con nuestras publicaciones y actividad en sus sitios web. Ya sea porque venden a empresas la posibilidad de ofrecernos publicidad de sus productos o servicios, como para estudiar nuestros comportamientos mientras navegamos por su sitio web y vender los resultados de estos estudios al mejor postor.

Desavenencias entre los progenitores. Puede haber distintos criterios sobre qué y  cómo se comparten las imágenes de los menores por parte de sus progenitores.

Hay progenitores que pueden tener discusiones sobre qué compartir o no de sus hijos e hijas. No debemos olvidar que si por ejemplo, en el colegio quieren publicar fotos en las que aparezcan nuestros  hijos e hijas, deben pedirnos una autorización que debe estar firmada tanto por el padre como por la madre.

La autorización de ambos es fundamental y también, el estar de acuerdo sobre cómo y cuánto exponemos a nuestros hijos e hijas en las redes sociales.

Pérdida de control sobre la difusión. Es posible que no seas consciente de cómo están difundiendo esas imágenes.

No siempre es fácil entender y gestionar la lógica y los cambios de gestión de privacidad de las redes sociales. ¿Quién se ha leído alguna vez las condiciones de uso o de privacidad de Facebook?

Creo que nadie, o casi nadie. Pero debemos ser conscientes de una cosa, si subimos una imagen o un vídeo o un comentario a cualquier red social (incluido WhatsApp), deja de ser nuestra, ya no somos los dueños y pasa a ser de la red social donde la he publicado.

Además, una vez que compartimos una imagen, no sabemos dónde va a acabar.

Limitar cómo y con quién compartimos.

Existen otras formas más seguras para compartir imágenes. Es necesario limitar con quién compartir la información y elegir la plataforma adecuada. Por ejemplo podemos hacer un álbum con las fotos. O también podemos contratar una cuenta de correo privada (no usar cuentas de correo gratuitas) y enviar las fotos por ese canal. 

Otro aspecto importante es limitar con quién compartimos nuestra información, en las redes sociales por ejemplo, podemos establecer grupos de amigos y de esta forma, cuando compartamos alguna publicación nos dará la opción de elegir con quién queremos difundir esa información.

Más información de la que pensamos.

Habitualmente se comparte más información que la que se aprecia a simple vista. Una imagen inocente puede contener detalles de contexto importantes e incluso geolocalización.

Es importante desactivar la ubicación de las opciones de nuestra cámara de fotos o de nuestro Smartphone ya que son metadatos que se suelen quedar dentro de nuestra imagen o vídeo cuando lo realizamos.  

Al hacer fotos que vayamos a compartir, podemos tener un poco de cuidado para no recoger información en la fotografía de dónde estamos, por ejemplo intentaremos no incluir en la imagen carteles, señales de tráfico, lugares fácilmente reconocibles.

Si nos resulta imposible no captar los objetos identificativos, podemos utilizar algún programa de retoque fotográfico para difuminar el fondo, por ejemplo.

Pérdida de privacidad.

Al compartir las imágenes con otras personas, éstas pueden pensar que eso significa que las pueden publicar y que las imágenes no son tan privadas. Sin mala intención, de forma directa o indirecta, pueden expandir el alcance e incluso hacerlas públicas.

Esto suele ocurrir muy a menudo. Estamos tan acostumbrados a compartir contenidos, que cuando una imagen o vídeo nos gusta, de forma prácticamente automática, pulsamos el botón de compartir.

Y no es porque lo hagamos con mala intención, sino que es debido a la “educación” que las redes sociales nos imponen. Nos bombardean continuamente con las “bondades” de compartir nuestras vidas y pensamientos con los que nos rodean digitalmente.

Por ello, debemos tener la cabeza fría y pensar en las consecuencias de compartir imágenes o vídeos ya sean nuestros o no.

Riesgos del sharenting
Imagen Freepik

Falta de control. Lo que publicas escapa de tu control para siempre.

Cuando algo aparece en una pantalla, es susceptible de ser capturado y reutilizado.

Imaginemos que hemos hecho un vídeo a nuestro hijo en el que está en una situación un poco comprometida, pero a la vez graciosa. Se nos ocurre compartirlo en la red con nuestras amistades. Alguna de esas amistades que tenemos comparte ese vídeo con sus amigos, que seguramente no te conocerán de nada, ni sabrán que ese niño es tu pequeño. Y como es tan gracioso el niño, alguien hace un meme del mismo.

Y de repente, tu niño está en todos los dispositivos móviles y ordenadores que te puedas imaginar. Ha sido compartida su imagen a través de WhatsApp, Youtube, Tik Tok, etc de forma viral.

Esta idea no es para nada descabellada, la cantidad de personas usuarias de redes sociales no hace más que crecer. Por ejemplo, actualmente Facebook lo usan más de 1590 millones de personas. 

De acuerdo con el informe sobre el uso de las redes sociales de Digital In 2020, en España 29 millones de personas utilizan redes sociales y pasan casi seis horas al día en internet. Además, el 62% de ellos, utilizan redes sociales y pasan en ellas una media de dos horas diarias. 

Por tanto la velocidad a la que se difunde un contenido puede ser espectacular.

Infracción de normas. Compartir imágenes de otras personas sin su consentimiento puede ser una infracción de la normativa de protección de datos.

No es un buen ejemplo para nadie, menos aún para las personas menores de edad. Al publicar fotos sin consentimiento se está incurriendo en una vulneración del derecho a la intimidad.

Además si las imágenes le comprometen en algún sentido, podrían menoscabar su derecho al honor y a la propia imagen, que son derechos fundamentales que están recogidos en la Constitución española.

La Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor es muy clara en este sentido. Prohíbe la publicación o difusión de imágenes o vídeos de personas menores siempre que menoscabe su reputación o intereses, incluso cuando exista el consentimiento del menor o la menor o de sus padres o representantes legales.

Además se contempla la “consideración de los deseos y sentimientos y opiniones del menor, así como su derecho a participar progresivamente en función de su edad, madurez, desarrollo y evolución personal, en el proceso de determinación de su interés superior”.

En cuanto a lo que nos dice la Ley de Protección de Datos respecto a las personas menores, también incide en que los encargados para otorgar el consentimiento para la difusión de imágenes de personas menores de catorce años deben ser los progenitores, los tutores legales o las personas que tengan la patria potestad de los y las menores.

En el caso de que se trate de personas mayores de catorce años podrán prestar su consentimiento siempre y cuando demuestren comprensión y voluntariedad en el acto y estén en pleno uso de sus facultades.

La protección de los datos de personas menores de edad es fundamental ya que constituyen un colectivo vulnerable.

La seguridad de una familia puede verse afectada.

En ocasiones extremas puede comprometerse la seguridad de miembros de la familia. En caso de victimización de menores de edad se dan amenazas sobre terceros que pueden llegar  a cumplirse. Estos casos son los más graves. Quizás haya alguna persona menor que pueda recibir amenazas, o esté siendo acosada y además puedan coaccionarle con dañar a otro miembro de su familia.

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Gaptain. Educación y seguridad digital para niños y niñas

Recursos gratuitos sobre privacidad

Para finalizar, me gustaría sugeriros un par de páginas web con recursos y juegos sobre la privacidad.

La primera es de la Agencia Española de Protección de Datos http://www.tudecideseninternet.es/aepd/ y en ella hay recursos tanto para centros educativos como para padres y profesores, y también para jóvenes.

La segunda web pertenece a la organización Pantallas Amigas www.proteccionprivacidad.com/ y es muy interesante porque nos ofrece juegos y recursos sobre privacidad.

Video Guía de ayuda para redes sociales, Gaptain.

Acerca de Laura San Miguel
Coordinadora de proyectos IT y Delegada de protección de datos , Seginet
Delegada de protección de datos. Coordinadora de proyectos IT y delegada de protección de datos en Seginet.
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