Sexo, poder y machismo. El modelo de competitividad

Sexo, poder y machismo. El modelo de competitividad

El machismo es malo para las mujeres, y para los hombres

Hace unos cuantos años publicaba un artículo en el que hacía referencia a los numerosos destrozos, en todos los órdenes de la vida, que provoca el machismo a mujeres y a hombres. Si bien es absolutamente cierto que los hombres tenemos unos privilegios extraordinarios, también lo es el que, tales prerrogativas, no son gratis. Tienen sus costes. Y que los pagamos. Yo creo que sobradamente, aunque otras personas dirán que no es para tanto.

Autor: José Luis García, – Dr. en Psicología, especialista en Sexología

Serie: Educación Sexual para Gaptain. Vol. II .  Artículo: SEXO, PODER y MACHISMO

Educación Sexual Gaptain

Jose Luis García

Sexo, poder y machismo. El modelo masculino es competitivo

Y lo afirmaba, entre otros argumentos, por el sufrimiento que manifiestan no pocos varones, por tratar de seguir a pies juntillas su propio modelo masculino en muchos ámbitos de su comportamiento en general y en lo que se refiere a su conducta sexual en particular: Un modelo de competitividad y rendimiento.

Estar siempre dispuesto, dar la talla, cumplir en la cama, dejarla satisfecha… en fin, tareas imposibles de mantener desde cualquier punto de vista. Vano empeño por el que algunos hombres luchan denodadamente y acaban perdiendo, como no puede ser de otra manera. Insatisfechos. Incapaces de disfrutar. Carne de cañón para clínicas privadas y empresas farmacéuticas de píldoras de colores que se hacen de oro aprovechándose de las miserias e inseguridades masculinas. Y no se trata solo de una cuestión cuantitativa.

El modelo tradicional de hombre es un modelo de competitividad y rendimiento, con el resto de los hombres. Se trata de demostrar, desde la más tierna infancia, quién es más machote. Y esto tiene un coste extraordinario. El macho es duro, tiene que aguantar lo que sea, no expresa emociones, reprime sus sentimientos, no llora. No es tierno ni dulce. Pero, sobre todo, lo dramático del caso es que, esta cultura, fomenta la muerte de hombres que quieren demostrar a sus víctimas que son más hombres que ellas. ¡Qué importa eso después de muertas!

Los hombres deben digerir la igualdad, y el imparable ascenso de las mujeres al poder

Hay un modelo tradicional bien conocido y otro modelo más igualitario al que anhelan llegar los varones más comprometidos y en donde les esperan muchas mujeres con los brazos abiertos. Todavía es minoritario. En el medio de los dos hay otro modelo que, a nuestro juicio, es el predominante: el de aquellos chicos que, aspirando a la igualdad, se ven atrapados en una cultura que ha promovido la desigualdad durante siglos, divergencia que parece formar parte de su ADN. Hombres que no acaban de digerir el imparable ascenso de las mujeres y que vayan teniendo más presencia y poder en la vida.

La situación cambiará cuando los hombres tomemos conciencia de que, siendo machistas, además de hacer un enorme daño e infringir un gran dolor a otras personas, de ser infelices, nos estamos perdiendo cosas muy hermosas.

  1. Una relación más igualitaria con una mujer es algo más difícil, pero mucho más gratificante.
  2. La vida puede ser más agradable si dejamos de estar permanentemente compitiendo, liberándonos de ese machismo dañino.
  3. Querer ser más hombre que otro, es una soberana estupidez que no conduce a ninguna parte.
  4. Es absurdo y estéril demostrar la masculinidad por medio de la violencia.

 

igualdad de género y oportunidades

Ayudar no es debilidad, es humanidad

Hay que cambiar. Sería deseable usar el poder que tenemos, que se lo hemos arrebatado a las mujeres, no para hacer daño al otro o a la otra, sino para acercarse y limar las desigualdades. Compartir ese poder con las mujeres, negociando su uso. Dialogando.

Más que ser hombre o mujer, lo importante es ser persona, que tiende la mano a la que está a su lado,  empatizar con ella y tratar de ayudarle en la medida de lo posible. Y eso no solo no es una debilidad, sino un bello signo de humanidad que nos honra como especie. 

Estos valores son algunos de los que Segureskola, el programa para centros educativos comprometidos con la Educación digital y la Igualdad inculca en los alumnos para crear un clima que favorezca la Convivencia positiva. 

* José Luis García Fernández, Dr. en Psicología, especialista en Sexología. Autor del libro “Sexo, poder, religión y política” en Navarra (disponible en Amazon).

 

Más artículos de la serie Educación Sexual : > Sexualidad y discapacidad. Ángeles asexuados

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