Niños pornográficos

Niños pornográficos

Como hablar de pornografía a niños y adolescentes

Es probable que, a algunos padres y madres, el tema les inspire cierto recelo. La palabra pornografía a veces provoca rechazo y en un site de educación, puede que más. A estos les pido, por favor, que dediquen unos minutos a leer este artículo. O si quieren lean antes el que hemos dedicado a la salud sexual en esta misma sección.

En octubre de 1980, escribíamos en un periódico lo siguiente:

“El hecho de que el consumo de pornografía se haya introducido en nuestras vidas, antes de recibir una auténtica educación sexual, va a generar consecuencias graves en la salud sexual de las personas”.

Por tanto, no se nos puede acusar de oportunismo porque, hoy en día, cualquier especialista en educación sexual suscribiría esta afirmación. Los telediarios suelen incorporar noticias sobre la pornografía en la juventud. Ello nos congratula especialmente, aunque sea de manera parcial, porque ya solo falta un paso: proponer una educación sexual profesional.

Autor: José Luis García, – Dr. en Psicología, especialista en Sexología

Serie: Educación Sexual para Gaptain   Artículo: Niños pornográficos

Qué conviene saber de la pornografía antes de hablar con un menor 

Todas las modalidades pornográficas tienen una clara intencionalidad de excitar al/a espectador/a. Se trata de imágenes explícitas de carácter sexual, bien sea de manera individual, en pareja o en grupo, que tienen esa finalidad excitatoria exclusiva. Generalmente el/la espectador/a se masturba y, si es vista en pareja, les sirve como elemento de excitación.

Dicho esto, antes de tener la primera charla sobre pornografía con nuestros hijos es necesario conocer una serie de datos sobre el tema:

  1. Es una de las industrias más rentables, y que más ha crecido en la era digital.
  2. Hay claras conexiones entre la pornografía y la prostitución. En ocasiones aquella actúa como una suerte de teoría y la prostitución se ocupa de la práctica: la explotación y maltrato sexual a las mujeres.
  3. Existen numerosos tipos de modalidades, categorías y subgéneros de pornografía imposibles de cuantificar.
  4. Nos parece pertinente distinguir entre erotismo y pornografía. Hay un mayor consenso en tolerar el erotismo que el porno. A pesar de su complejidad, cabría considerar dentro de la pornografía, una distinción entre películas eróticas, pornografía erótica y pornografía agresiva.
  5. Las consideraciones son absolutamente personales, pero creemos que hay unas líneas rojas claramente indicadoras del terreno pornográfico y que son inaceptables: cualquier tipo de manifestación agresiva o violenta contra las personas, particularmente hacia las mujeres.
  6. Muchas manifestaciones artísticas, desde muy antiguo, han tenido como leitmotiv las representaciones o imágenes de carácter sexual. En general, tienden a considerarse más eróticas que pornográficas.
  7. Nuestra sociedad utiliza el sexo como elemento de consumo, particularmente en la publicidad con imágenes cargadas de erotismo para vender todo tipo de productos. Este hecho no suele criticarse con la intensidad que debería.
  8. Tradicionalmente, a pesar de su prohibición, muchos hombres han tenido acceso, en alguna ocasión, a cierto tipo de modalidad pornográfica, en revistas, cómics o vídeos. Se hacía de manera clandestina.

Los móviles están causando que niños de 8 años accedan a portales pornográficos

Internet y los móviles han venido a cambiar radicalmente esa subcultura. El porno ya no es invisible. Está por doquier y su uso es generalizado a partir de la pubertad. El primer contacto se sitúa en los 8 años -dicen algunos informes recientes en España- en chicos y en chicas. Es anónimo, gratuito, totalmente accesible las 24 horas del día, los 365 días del año y por tanto al alcance de cualquier menor de edad.

  1. Resulta imposible prohibir el acceso a chicos y chicas -con una grandísima curiosidad hacia esta temática, por cierto- en una sociedad hipersexualizada e hiperconectada. Además  auditar / controlar tiene sus inconvenientes, aunque haya filtros parentales o programas y apps específicas diseñadas para tal efecto. Por otra parte, estas medidas por sí solas, no solucionan el problema.
  2. En genera, la pornografía está destinada fundamentalmente a un público varonil. Es machista porque refuerza los roles de sometimiento de la mujer a la que cosifica y trata como un objeto. Fomenta y mantiene roles y valores profundamente sexistas. Muchos vídeos porno ofrecen una imagen de la mujer a la que se puede forzar o agredir, y esto es inaceptable desde cualquier punto de vista.
  3. Dado que muchos chicos y chicas, a menudo no tienen otras referencias educativas con las que puedan contrastar ese modelo porno y esas informaciones obtenidas en la red, el aprendizaje exclusivo de la sexualidad a partir del porno, puede tener efectos muy negativos.
  4. Ten por seguro que si tu no hablas con tu hijo de la pornografía, otro lo hará  por ti …
  5. ,Que el manual de instrucciones sobre sexo de un menor de edad sea una web porno puede ser muy peligroso. Podría llegar a obtener conclusiones erróneas  que si intenta aplicar en el mundo real le pondrán en serios problemas …   Un enfoque deformado, no realista, ya que propone unos tipos de relaciones sexuales que pueden dificultar la construcción de una vida sexual saludable y positiva.

En nuestras conferencias con padres y madres sobre este asunto constatamos que sus preocupaciones más habituales suelen ser tres:

  1. Temor a que se convierta en una adicción, es decir que quiera cada día más;
  2. Que pueda afectar a su comportamiento cotidiano (soledad, depresión…), o a su cerebro
  3. Que pueda condicionar negativamente su vida sexual en el futuro (insatisfacción sexual, conductas sexuales patológicas…).

En un mundo globalizado no es efectivo ocultar, negar el imparable negocio de la pornografía a través de internet. Tal vez la prohibición legal de tener y compartir videos pornográficos agresivos pudiera ser una primera medida y, de ese modo, contribuir a disminuir su consumo.

Hablar abiertamente sobre el tema y sus riesgos es la mejor prevención

La propuesta que hago es otra: con valentía cojamos el toro por los cuernos, armémonos de valor y hablemos con nuestros hijos/as abiertamente de estas cuestiones. Hay que capacitarles porque si no lo hacemos, otros lo hará por nosotros, y puede que no con buenas intenciones…

Propongo a los padres-madres y al profesorado, hablar específicamente sobre la pornografía. Sin límite de tiempo, en varias conversaciones. Buscando un lugar adecuado y un momento oportuno.

No pasa nada por adelantarse, de hecho hay que adelantarse, porque cada vez acceden antes. Eso además lo hacemos en otras muchas cuestiones educativas y no es inapropiado.

La pornografía y sus mitos

La pornografía genera y transmite multitud de mitos sexuales, creencias erróneas y falsedades que es preciso desmontar, en la medida en que escapan a los parámetros normales de la población y que, por tanto, no deben constituirse en modelos a seguir.

Uno de los riesgos del porno, es proponer como normal algo que no es, ni por asomo, normal. A menudo los espectadores jóvenes se hacen expectativas falsas de lo que son las relaciones sexuales, con lo que la frustración y la insatisfacción sexual, estarán asociadas a sus primeras experiencias amorosas y sexuales reales.

Un exceso de consumo de materiales pornográficos agresivos, puede generar un aprendizaje inadecuado para futuras relaciones sexuales. En algunas personas puede llevar a conductas adictivas.

Cabría considerar, por otra parte, que en personas adultas ajustadas emocionalmente, el consumo moderado de pornografía no  constituye ningún problema que afecte a su salud. De hecho, en las consultas clínicas de Sexología, se suele sugerir a determinadas parejas, ciertos recursos eróticos como libros, películas y vídeos de esta naturaleza, porque se considera que, en algunos momentos de su relación, puede ser positivo utilizarlos.

¿Qué debo decirles exactamente?

Que los vídeos porno ofrecen una imagen irreal de la sexualidad, que es pura fantasía igual que los cuentos de princesas. Es preciso remarcar que, si no se tiene el consentimiento de la otra persona o se ejerce cualquier tipo de violencia, además de ser un grave delito, es inaceptable y miserable. 

Por tanto, hay que decirles con claridad:

  1. Que no se crean lo que ven. Que son películas como las de Superman: pura ficción y que, por tanto, no hay que tratar de copiar ni emular al protagonista. Hacemos hincapié en ofrecer otra información sexual que contraste con la que ya tienen, o pueden tener en breve.
  2. Que ese tipo de relaciones sexuales no tienen nada que ver con la realidad. Que esos hombres y mujeres son actores. Están haciendo teatro y fingiendo. Que el tamaño de esos penes, la duración de la erección, son excepcionales.
  3. Que a las mujeres no les gusta que las humillen, peguen, azoten o cualquier otra conducta agresiva o violenta que se ven en estas películas. Eso es inaceptable y es un grave delito. Decirles a los chicos que nunca, jamás, lo hagan. Y a las chicas que nunca toleren cualquier tipo de agresión y, de producirse, que lo denuncien inmediatamente.
  4. Decirles a los chicos que es absolutamente intolerable usar a la mujer como un objeto sexual, faltarle al respeto o cualesquiera otras conductas que vaya en menoscabo de su dignidad. En modo alguno, la sumisión sexual no es una condición, ni característica femenina.
  5. Proponemos, muy al contrario, decirles cuantas veces sea preciso, que el afecto, el deseo, la ternura, el respeto y el consentimiento deben formar parte de las relaciones sexuales entre las personas y que, en el porno, tales valores brillan por su ausencia.

¿Cómo debo hacerlo?

Con tranquilidad. Sin miedo.

Trata de normalizar el dialogo en estas cuestiones, si creas un clima de confianza alrededor del sexo en caso de que tenga algún problema recurrirá a ti, si no existe esa confianza, no lo hará.

También con cariño y con empatía, es decir poniéndonos en su lugar, porque la mayoría de nosotros pasamos por algo similar con las revistas eróticas, los vídeos VHS, los canales de pago de Canal + ….

… y no somos unos agresores  ni depredadores sexuales.

 

Más artículos de Jose Luis García:  ‘Los ángeles asexuados’

José Luis García es autor del libro “Sexo, poder, religión y política”, editado por Amazon.

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