Cómo elegir una app educativa para un niño con necesidades de apoyo

niño con necesidades de apoyo

Buscar «app educativa» en una tienda de aplicaciones devuelve miles de resultados, y casi todos dicen lo mismo: diseñada por expertos, basada en neurociencia, más de quinientas actividades.

Para una familia cualquiera, elegir mal cuesta unos euros y un rato. Para la familia de un niño con síndrome de Down, autismo o retraso del lenguaje, elegir mal cuesta algo que no se recupera: semanas de constancia invertidas en una herramienta que no estaba pensada para su hijo.

Lo curioso es que los datos que las tiendas muestran con más tamaño — descargas, estrellas, premios — son los que menos dicen sobre si una aplicación va a servir a un niño concreto.

Estos seis criterios sí lo dicen, y todos se pueden comprobar antes de pagar.

Lo que no sirve para elegir

Conviene despejarlo primero:

  • «Número de descargas» mide popularidad entre familias con hijos neurotípicos, que son la inmensa mayoría; no dice nada de la minoría que necesita apoyo.
  • «Diseñada por expertos» sin nombre ni disciplina no es información.
  • «Basada en neurociencia» sin un método que se pueda buscar, tampoco.
  • «Cantidad de actividades» es, con frecuencia, una señal en contra: un niño con necesidades de apoyo suele avanzar con poco material y mucha repetición, no al revés.

SEIS CRITERIOS QUE Sí SIRVEN

necesidades de apoyo

¿Está pensada para que el adulto participe o para que el niño se quede solo?

Es la primera pregunta y descarta a la mayoría. En un niño con necesidades de apoyo, el aprendizaje ocurre en la interacción: alguien dice la palabra, espera la respuesta, celebra el intento.

Una aplicación que se presenta como «para que juegue solo» está ofreciendo entretenimiento, que es legítimo, pero no estimulación.

Cómo comprobarlo: si la app no le indica al adulto qué hacer y qué decir en cada pantalla, no es una herramienta de estimulación. Es un juego.

¿Puedes nombrar el método que hay detrás?

No hace falta que sea el mejor método del mundo; hace falta que tenga nombre.

Troncoso, TEACCH, PECS, Doman, Montessori: cada uno tiene una historia, una literatura y sus críticas, y la familia puede leerlas y decidir.

Una aplicación que no puede decir en qué método se basa está pidiendo confianza ciega.

Cómo comprobarlo: buscar en la web de la app la palabra «método». Si aparece con un nombre propio y una explicación de cómo se ha adaptado, bien. Si solo aparece «nuestro método», mal.

¿Avanza al ritmo del niño o al calendario de la app?

Los niños con necesidades de apoyo no progresan en línea recta. Una semana avanzan, otra retroceden, otra se quedan igual.

Las aplicaciones con rachas diarias y medallas por no fallar están diseñadas para otro tipo de niño, y castigan exactamente lo que en estas familias es normal.

Cómo comprobarlo: buscar si se puede repetir un contenido, volver atrás o ir más despacio sin perder nada. Y desconfiar de cualquier racha: la semana mala no debería romper nada.

¿Cuánto trabajo pide antes de la primera sesión?

Este criterio lo olvidan casi todos los rankings y es el que decide si la herramienta se usa.

Muchas aplicaciones, y casi todos los métodos en papel, exigen a la familia preparar material: imprimir, recortar, ordenar, configurar, subir fotos. Eso se hace con entusiasmo la primera semana y se abandona en la cuarta.

La mejor aplicación no es la más completa; es la que se sigue usando el día que la familia no tiene fuerzas.

Cómo comprobarlo: medir el tiempo desde que se instala hasta que se completa una sesión útil. Si son más de diez minutos, cada día va a costar más de diez minutos. Hay herramientas que han hecho de esto su razón de ser — VerbaKids, por ejemplo, se construyó para dejar la preparación en cero y la sesión en cinco minutos — y ese es el tipo de decisión de diseño que una familia debería poder reconocer en cualquier app antes de elegirla.

¿Qué pasa con los datos del niño?

Estas aplicaciones suelen pedir el nombre, la edad, a veces el diagnóstico, y con frecuencia fotos y voz. Son datos sensibles de un menor.

En Europa el RGPD obliga a explicar dónde se guardan, para qué se usan y cómo se borran, pero muchas apps educativas vienen de fuera y lo resuelven con una política genérica.

Cómo comprobarlo: abrir la política de privacidad y buscar tres respuestas concretas: si los datos se ceden a terceros, si se usan para publicidad y si se pueden eliminar por completo. Si alguna de las tres no está clara, ese silencio es la respuesta.

¿Promete resultados o promete constancia?

Es el criterio más sencillo y el que más dice. «Tu hijo leerá en tres meses» es una promesa que nadie puede hacer sobre un niño con necesidades de apoyo, porque el resultado depende del niño, del método, de la familia y de mucho más que de la aplicación.

Las herramientas serias prometen otra cosa: estructura, brevedad, continuidad.

Cómo comprobarlo: leer la página de inicio buscando un plazo o un resultado garantizado. Si está, la app está vendiendo lo que no controla.

niño con necesidades de apoyo

UN CRITERIO MÁS PARA LOS COLEGIOS

Cuando quien elige es un centro educativo, hay un séptimo criterio: si la herramienta permite continuidad entre el aula y la casa.

Un niño con apoyo aprende con repetición, y la repetición que solo ocurre en horario escolar es la mitad de la que podría tener. Las aplicaciones que la familia puede usar con el mismo material que el colegio multiplican el trabajo del profesional en lugar de duplicarlo.

La pregunta que resume las seis

Ninguno de estos criterios exige conocimientos técnicos, y todos caben en una pregunta que una familia puede hacerse delante de cualquier pantalla de descarga: esta aplicación, ¿está hecha para mi hijo tal como es, con un adulto al lado y con semanas malas, o está hecha para un niño que no existe?

La respuesta suele estar en la propia página de la app, para quien sabe qué mirar.

BIO DE AUTORA

Kerry Marín es madre de Uriel, un niño de tres años con síndrome de Down, y fundadora de VerbaKids, una aplicación en español que que lleva la lectura global y la estimulación del lenguaje a sesiones de cinco minutos al día, para familias de niños con síndrome de Down, autismo o retraso del lenguaje.

Foto kerry scaled | Educación digital | Salud digital | Bienestar digital
Author Details
CEO & Founder , VerbaKids
Kerry Marín trabaja en inteligencia artificial y acabó construyendo la herramienta que le faltaba en su propia casa: la que se ocupa de preparar el material y deja a la familia únicamente la parte que importa, que es estar delante del niño. Escribe sobre uso educativo de la tecnología en la primera infancia y sobre estimulación en familias de niños con síndrome de Down, autismo o retraso del lenguaje.